Alcoholismo

Que tal paradoja, el alcoholismo es una de las drogadicciones más extendidas del mundo, que causa más muertes por sobredosis. Sin embargo, como el tabaquismo, está legalizada y a través de esto se han desarrollado gigantescas industrias y negocios. Se puede reconocer un estado de alcoholismo agudo, denominado ebriedad, cuando se alcanza una concentración mínima en plasma, que, sin embargo, puede ser diferente en diversos países, desde 0,02 a 0,10 g. de alcohol (etanol) por 100 ml. de plasma, que pueden alcanzarse con dos vasos.

Los estudios fisiológicos muestran que desde concentraciones en el plasma de 0,2 g./100 ml. comienzan los efectos sobre el sistema nervioso con disminución de las inhibiciones y sensación de una leve ebriedad. Con concentraciones sucesivamente superiores se evidencian balbuceo al hablar, falta de coordinación motora, irritabilidad y déficit en el juicio. Con concentraciones de 0,4 g./100 ml. generalmente ocurre la muerte.

El alcohol no solo afecta el sistema nervioso central (cerebro, cerebelo y médula espinal), sino también el aparato digestivo, el sistema sanguíneo, el aparato cardiovascular, el aparato genitourinario y en muchas partes más del organismo.

Se denomina alcoholismo, abuso o dependencia del alcohol cuando surgen efectos repetidos al menos en tres a siete de las áreas antes descriptas en doce meses. Conforme se repite el consumo de alcohol, surge tolerancia a esta droga y riesgo permanente de dependencia o mejor denominado alcoholismo.

En estos tiempos el consumo de alcohol se inicia en edades cada vez más tempranas, más aun en adolescentes en edad escolar que asisten a eventos sociales, deportivos, conciertos populares, etc. porque se ha desarrollado una cultura del consumo de bebidas alcohólicas, alentada por la propaganda de la industria del alcohol y el consentimiento del Estado y la intervención entusiasta de la prensa.

El diagnóstico de alcoholismo, dependencia de alcohol, depende de la identificación de grupos de dificultades relacionadas con su consumo. Esta drogadicción, como todas ellas, es difícil de tratar; requiere de la colaboración y el compromiso del paciente, la familia y el entorno, y con éxito se pueden aumentar y prolongar los períodos de abstinencia y la disminución del consumo.

 

Dr. Luis M. Sánchez Hurtado

Doctor en Medicina

Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Médico del Hospital Arzobispo Loayza – Lima, Perú